Romina Sánchez y Jane BowlesTangernación

Visita a la tumba de Jane Bowles

Málaga, 1 de Septiembre 2018

 

 

Entro en el Cementerio de San Miguel de Málaga bajo la intensa luz y el calor de la mañana. No hay nadie. Camino entre naranjos y monumentales panteones. Mis pasos me llevan directamente a ti…

A ti, Jane, «cabecita de gardenia» como te llamaba tu amigo Truman Capote, te debo lo mucho que me ha enriquecido colarme en tu alma «sin tu permiso» y conocer tu universo para encarnarte y  ser, lo mejor que pude, tú. Entender tu espíritu nómada, tus ansias de libertad, tu sentido del humor, sentir tu dolor, tus miedos, tu locura y tu creatividad. Compartir contigo  tu amor por Tánger, la ciudad en la que crecí y sumergirme en su mágica luz al igual que lo hiciste tú. Dejaste en mí un rastro hondo que aún perdura… Hoy Málaga me lleva hasta ti, quizá para cerrar un círculo, para saldar una deuda, darte las gracias o simplemente compartir por unos instantes el silencio de esta soleada mañana. 

Espero que estas flores blancas sean de tu gusto

 

 

visita a la tumba de Jane. click here

 

 Jane, Tangernación y yo

Hace unos años, el director Jose Ramón da Cruz se puso en contacto conmigo para ofrecerme el papel de Jane Bowles en su largometraje Tangernación. Nunca me cansaré de agradecérselo, pues no sólo interpreté a un personaje de carne y hueso tan atrayente como Jane, sino que pude trabajar con un equipo humano magnifico a las órdenes de José Ramón, cuya creatividad y sentido del arte hecho en imágenes no tiene límites. Por aquel entonces, yo no conocía nada de Jane Bowles, sí conocía a su marido,  Paul Bowles, al que todo el mundo «le suena» por ser el autor de la novela  «El cielo protector» que el  director Bernardo Bartolucci llevó al cine en  1989. Comencé a indagar en mi personaje. José Ramón me recomendó una biografía escrita por Millicent Dillon, una delicia que recomiendo al que no la haya leído y tenga interés en conocer la inquietante vida de la escritora. Me sumergí también en el universo de los escritores de la Generación Beat que rodearon el mundo de los Bowles.  El entorno, la imaginación y una parte de mí que  identifico en Jane,  hicieron el resto para crearla en el mundo de la ficción. En mayo de 2011 viajé a Tánger junto al equipo de la película para comenzar el rodaje. Jugaba en casa y eso lo hizo aún más especial.

Romina Sánchez/Jane Bowles. Tangernación.click here

 

Hermano Pepito, Hermana Jane

Tras visitar la tumba de Jane Bowles seguí curioseando , pues este pequeño cementerio del siglo XIX no deja indiferente al que lo visita, algunos de sus lujosos panteones de estilo neoclásico tenía también una capilla, ahora ya cerradas al público. Me dirigía  hacia la salida  cuando conocí a José, el guarda del cementerio. Un hombre, menudo, de cara amable y cercano, que en el pasado había sido monje  y era el encargado de dar los responsos en la capilla del cementerio. Cuando le conté que había venido a visitar la tumba de Jane Bowles, se le iluminó la cara, y enseguida comenzó  a relatarme una serie de anécdotas que manifestaban el vínculo que aún conserva con ella.  José conoció a Jane en sus últimos años de vida, pues su tía estaba ingresada al igual que la escritora, en el antiguo sanatorio Arroyo de los Ángeles de Málaga. El 4 de  Mayo de 1973 Jane Bowles muere en una clínica psiquiátrica y sus restos son trasladados al cementerio San Miguel, tan sólo le colocaron una humilde cruz de madera. Así relataba su recuerdo José :

»  Me dijeron:  Ve a echarle responso a a la difunta que viene, total que salí y dije ¡Uy! ¡Esta es la mujer de la clínica!. Ella estuvo enterrada en el parque ( Se refiere a la parte menos noble del cementerio, ya desparecida). «Cuando la sacamos, antes de enterrarla, la pusimos en la conserjería. Tenía mucho pelo, entonces, yo cogí un mechón que aún conservo como reliquia. Y entonces ella me habló: «Hermano, quiero que estés sepultado conmigo. Coge el hábito, el cordón y la sandalia. Entonces, así lo hice, antes de meterla ahí, cogí mis cosas y las enterré con ella. Cada 4 de de Mayo que es el aniversario de su muerte, teníamos costumbre de rezar el rosario, y ella se aparecía en el segundo misterio. No sólo la veía yo, sino todos aquellos que venían a rezar». Y continúa:  «Ella es como Santa Rita, la abogada de las cosas difíciles…Además yo causé la devoción hacia ella. Siempre que la veo, le hablo y luego nos despedimos: Adiós hermano Pepito, Adiós Jane Bowles». 

  En  la conserjería del cementerio, donde según su relato, José estuvo a solas con el cadáver de Jane  y » su espíritu le habló».  En la foto, José me lee una de las cartas que Paul Bowles le escribió a Jane y que están recogidas en la biografía de Dillon.

Con el paso de los años el cementerio se fue deteriorando, había tumbas destrozadas, maleza, y lo iban a desmantelar para facilitar el paso de una autovía, de esta forma desaparecería la segunda necrópolis histórica más importante de Andalucía.  Los restos de la escritora se salvaron de ir a una fosa común gracias a la labor de una jovencísima estudiante malagueña admiradora de Jane Bowles. Atraída por las obras y la  fascinante  vida de la escritora, la joven quiso visitar su  tumba , tarea que en un principio resultó imposible, pues nadie sabía donde se encontraba.  Tras varios intentos, dieron con ella. Entonces  le explicaron que pasado diez años de su muerte, que es el tiempo por el  que parece ser Paul Bowles pagó por el depósito de los restos de la escritora en el cementerio, su humilde lugar de descanso, sin nombre, ni fecha de nacimiento, ni defunción, desaparecería sin dejar rastro de la escritora. Ni el ayuntamiento, ni nadie quería hacerse cargo. Dos años después, avisaron a la joven de que los restos de la escritora serían trasladados a una fosa común. Fue entonces, cuando la estudiante decidió correr con los gastos y trasladó los restos al cementerio de Marbella. Paralelamente, gracias a las denuncias de  la Asociación de Amigos del Cementerio San Miguel integrada por expertos en arte y patrimonio histórico y el posterior apoyo de las fuerzas políticas municipales, se inició un proceso de restauración del cementerio, recuperándose así un patrimonio histórico. En septiembre de 1998, dos años después de que la joven se hiciera cargo de los restos de Jane Bowles, el ayuntamiento de Málaga construyó por fin en el cementerio San Miguel una tumba donde se depositarían los restos de la escritora para siempre.

 

Tendré que volver un 4 de mayo, quien sabe.. A lo mejor Jane me dice algo como al «hermano Pepito».

 

Fuentes consultadas:  Artículo de El País Andalucía en la edición del 17 de septiembre de 1998: «El ayuntamiento de Málaga arregla la tumba de Jane Bowles.» El País. 1 de noviembre de 1996: «El último viaje de Jane Bowles». Diario Sur: «Los últimos años de Jane Bowles» 27 de octubre de 2010

 

 

 

Romina Sánchez

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